lunes, 28 de abril de 2008

domingo, 27 de abril de 2008

jueves, 10 de abril de 2008

EN BUSCA DEL TROMPO MÁGICO, O ALGO ASÍ.
Todo parecido con la realidad es pura coincidencia.

Alejado de la civilización se encontraba un misterioso elemento que contaba la leyenda en épocas lejanas, que misteriosos seres lo habían extraído de la tierra para llevárselo a realizar experimentos hasta ese entonces desconocido y luego devolverlo en un sitio olvidado por la raza humana, ahora era el tiempo de encontrarlo y descubrir su verdadero significado.
Era la marca de una civilización oculta, había llegado del espacio dejando rastros, se caracterizaba por sus inscripciones semicirculares incompletas en la tierra, una especie de firma registrada, se cree que ellos fueron los que ocultaron el más preciado secreto de la civilización humana, lo que antes ellos lo habían perdido… ellos fueron a ver, no encontraron lo que esperaban, pues era obvio, lo que se buscaba estaba alejado de la mirada de los seres comunes, oculto en las razones del humano, entonces no conforme con lo visto como desquiciados salieron por más pistas, no podían estar muy alejados.
Había un río, un monte y mucha gente que se preguntaba que es lo que busca está gente, o sea ellos, los que irrumpieron en un mundo diferente al suyo, uno que estaba alejado de aquel que ellos conocían, y el cual se formaba con nuevos códigos. El río lo llevo por un camino sin retorno, sus pasos se hicieron largos y entre pasos y pasos se cruzaban con gente que a pesar de sus esfuerzos no entendían su idioma, a su manera contestaban a sus preguntas. -Pero como? Adonde? En que lugar? Le decían a las personas que encontraban, y así le contestaban, sin entender de que se trataba,
- al poniente, derecho, a la vuelta de esta esquina, dos a la derecha, tres a la izquierda, y ellos hicieron caso a cada contestación, siguiendo por donde le decían, cada vez más alejados del cauce que una vez los guió, de un momento a otro, se encontraron en la nada, perdidos en el horizonte, más cerca del poniente y de Jesús, se vieron reflejados en su propia sombra, entre espejos y mares dorados, dubitativos de su búsqueda, abrazados por el miedo se consultaron si seguir o dejar de lado aquel emprendimiento, volver atrás, retomar los paso que una vez hicieron eran las cuestionantes que se les agolpaban en sus cabezas. . . pero no, mejor era seguir por donde se iba, la causa era justa y valía la pena.
Ellos reconocieron en su mirada el fondo de un mar, la mirada perdida era solo la causa del miedo a lo desconocido, ellos habían experimentado esto antes, y eso era lo que los motivaba a seguir, los escenarios variaban como en un film, de fotograma a fotograma la vegetación se convertía en experiencia, los pasos se convertían en camino y su presencia en su fenómeno. De repente, sin haberlo esperado, un árbol. Caído en el suelo esperaba al visitante, sin servir para leña, pues su maravillosa excepcionalidad hacia de este parte y artífice de todo en cuanto estuviera ahí. La inmensidad de su belleza había segando a cuanto visitante para usarlo a tal fin, la hipnosis* absoluta fue la causa de que se detuvieran a contemplar lo que antes era para ellos ajeno a su mirada,… crín crín, se escucho en el medio de una paz totalizadora, era una persona que pasaba en ese momento en su locomoción, su bicicleta, circulando por un camino ya tapado por los yuyos, salido de donde nunca nadie hubiese pensado que hubiera vida apareció entre ellos, - ehh… sabes si ahí está la vía? Le grito uno de ellos señalando en sentido contrario de por donde venía el transeúnte, sopesando y bamboleando su dorso sobre el excepcional árbol caído – si, si, contesto el ciclista sin dejar de prestar atención a su camino, y se dedico a seguir pedaleando chiflando bajito, millonario de lombrices, millonarios de lombrices. Perdiéndose entre las azules praderas.
Nuevas esperanzas resurgía en el grupo expedicionario para retomar de nuevo el viaje, era claro, no estaban solos y estaban más cerca. Cansados ya de tanto recorrer, la maravilla de la naturaleza y un caño de ose rota alegraron su tarde refrescando el día, no se podía pedir más, solo quedaba caminar, el lecho del río ahora alejado no servía de guía, pero la vía iba a ser el nuevo camino, el sol ya comenzaba a retirar sus efectos, unos tras otros se disponían a caminar aquel largo trayecto, no se sabía hacia donde se llegaría, pero aquello era el único y valido plan, tras largas cuadras de durmientes y fierros de rieles salto un saludo- hola, hola, y tras este saludo un pueblo apareció en la retina de todos, una comunidad escondida por la sombra desarrollaba su vida a escondida de todas las miradas, toda su vida tras las barreras del tren, aquello que no se encontraba en los mapas del viajero existía, y era parte de la profundidad del las aguas azules, ya no se podía distinguir entre realidad o ficción, aquello podría ser real o solo una trampa para perder el rastro que traían los buscadores, pero se les era imposible de no caer en aquella tentación, bajar a charlar con la señora que tan amablemente se dispuso a saludar, claro que tanta amabilidad en aquel territorio desolado dejaba que pensar.
-Hola le contesto uno de ellos y se detuvo a charlar con la señora, deteniendo la marcha de los demás. Hablaron de la vida, del lugar sin lugar, del orden dentro del caos, del amacario propuesto para aquella esquina, del Plan Nacional de Emergencia y de la asistente social que se hacia esperar, una vez entablada la charla se pasaron los días y las historias sin reparar en el tiempo, ya todos entretenidos y compenetrado con la charla de aquel caótico y complejo sitio se perdieron en su nueva situación, dejaron desaparecer aquella vía que una vez los llevaba a algún sitio, y como por arte de magia se desvanecio en sus espaldas.
Ya terminada la conversación se dispusieron a seguir el viaje, y así como había desaparecido la vía de un momento a otro estaban caminado sobre ella nuevamente, y aquella charla se había guardado en la corteza cerebral de todos para siempre, sin ser verdad, sin ser mentira, estaba ahí, reflotando y volando en la cabeza de todos, ahora pertenecía al mundo de los que ellos conocían, una nueva psicogeografía se había formado.
Chucu Chuu. Chucu Chuu. Chucu Chuu…. Se escucho, era el sonido de la locomotora, nuevamente era la ciudad, no quedaba rastros de aquel mar, sus aguas ahora habían inundado todo en lo que antes no lo tocaba ni penetraba, pero aquello que salieron a buscar todavía se encontraba oculto, el trompo de metal es algo que nunca se debe de perder.



*Según la real academia la definición de Hipnosis, la cuál nos ayudará a entender el concepto de realidad es:
La hipnosis causa la adopción gradual por parte del sujeto de un estado de conciencia completamente diferente a la vigilia o al sueño, denominado ‘estado de trance’, durante el cual la atención se desconecta del mundo exterior y se concentra en experiencias mentales, sensoriales y fisiológicas. Cuando un hipnotizador induce un trance, se desarrolla una relación o comunicación muy estrechas entre el operador y el sujeto. Las respuestas de los sujetos en estado de trance, y los fenómenos o comportamientos que manifiestan de forma objetiva, son el producto de su estado emotivo, es decir, el comportamiento refleja lo que se está sintiendo en la experiencia.
Por lo que se puede deducir que el mundo exterior, el consideramos como real, que nosotros conocemos, se desconecta con lo que realmente sentimos o experimentamos.
Quizas esta definición sirva para entender la dicotomía en nuestra mente de cómo entendemos al mundo, y en el que vivimos.